Mi esposa es europea, y a todas las cosas raras que yo le cuento sobre mi juventud en Argentina las resuelve de dos maneras: o me dice ‘eres un mentiroso’, o me dice ‘eso es realismo mágico’. Odio ese prejuicio. ¿Por qué si un asiático levita es yoga, pero si levita un colombiano es un cuento de García Márquez? ¿Por qué si un hindú prescinde de los ahorros de toda su vida es ascetismo, y si lo hace un argentino es corralito? Hay mucho racismo intelectual en Europa.










Esta entrada tiene 2 comentarios
No tardaste mucho, jaja.
Excelente reflexión!