La navidad, o como sea que llaméis a estos días festivos (que hay que ser políticamente correctos, al menos con los que celebran algo, o con los que tienen fiestas, o… que difícil es ser políticamente correcto…) son esos dias en que los estudiantes pensamos hacer millones de cosas y no hacemos nada.
Piensas, quince días de vacaciones, me da tiempo a ponerme al día en estructuras, historia, hacer el proyecto, el trabajo de construcción, estudiar para febrero, mirar aquello de la construcción sostenible en la conchinchina, leerme los artículos de moneo que cada que empiezo me duermo, ver la serie esta que tengo retrasada, la peli aquella que quiero ver hace ni se sabe, ordenar el cuarto y el armario que cada dia se parece mas a la biblioteca de la escuela (por el caos), ponerme al dia en el blog y con los mails por contestar, a quedar con tal y cual amigo que hace mucho que no veo, a ir al monte a tocar la nieve, a recapacitar sobre el año que he tenido, a hacer nuevos planes para el que viene, a pegarte unas fiestas buenas en nochevieja, reyes, y algun sabado que te puede caer (para no recapacitar demasiado), a ordenar las fotos y hacer algunos montajes del ultimo viaje que hice, a llevar la camara y el mp3 a arreglar que no se vivir sin ellos, a dormir hasta el mediodia, a vaciar el disco duro y poner orden en el ordenador, a aprender un poco de 3d, photoshop y si me da tiempo un poco de archicad, a ir de compras y hacerte algun regalo a ti mismo porque tu lo vales.
La realidad es que para cuando te das cuenta han pasado cinco dias, mientras piensas en lo rapido que se han pasado pasan dos mas, nochevieja, resaca, la resaca de la resaca, la paralisis producida por el acojono de que se ha pasado la navidad y no has hecho nada, medio dia estresado, medio dia pensando que total, en lo que queda no te da tiempo a nada asi que… reyes, resaca y a clase.
Si te pasa como a mi, ahora es el momento, vete de fiesta que luego nunca se puede disfrutar como ahora, lo demás? ya lo harás mañana…










Esta entrada tiene 3 comentarios
En estos momentos de vértigo, lo mejor es hacer caso a Gasset. A Antonio, no a Ortega, claro.
Cuanta razón tiene ese hombre, algún día le recordaremos como un grande de nuestro tiempo, je je je
¡Ah, dulce Procrastinación navideña!